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    Ya no temo que me pregunten qué tengo

    Estoy cansada de que cada verano alguien me pregunte ‘¿qué te pasó en los brazos?’. Aunque sé que muchas veces lo preguntan sin mala intención, me hacía sentir horrible. Hace unas semanas que uso el sérum y siento la piel mucho más pareja. Ojalá lo hubiese encontrado antes

    Julieta, 34 años · Buenos Aires

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    Es solamente estético”... pero a mí sí me afectaba

    Más de una vez me dijeron ‘pero no es nada, es solamente estético’. Ya sé. Pero a mí me afectaba. Me condicionaba la ropa, las fotos y hasta dejar que me tocaran los brazos. Me gusta que este producto no solamente haya mejorado la textura, sino que me haya devuelto un poco de esa seguridad

    Agustina, 29 años · Santa Fe

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    Durante años pensé que era suciedad

    Asi tenia el brazo antes durante muchísimo tiempo pensé que tenía la piel así porque no me exfoliaba bien o porque estaba haciendo algo mal. Probé de todo y cuanto más intentaba ‘limpiarla’, peor me sentía. Cuando finalmente entendí que era queratosis pilaris dejé de culparme. Y este sérum me ayudó muchísimo con la textura.

    Camila, 19 años · La Plata

  • Antes y despues brazos

    ★★★★★

    Volví a sentirme cómoda con mi pareja

    Había cosas que nunca decía, pero me daba vergüenza que mi pareja me acariciara los brazos. Pensaba que iba a sentir los granitos y que le iba a parecer desagradable. Ahora la piel se siente muchísimo más suave y ya no tengo esa inseguridad cuando estamos juntos.

    Valentina, 35 años · Buenos Aires

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    No quería una piel perfecta, quería dejar de pensar en ella

    Pensaba que quería eliminar los granitos. Después entendí que lo que realmente quería era dejar de pensar en ellos. Dejar de mirar mis brazos antes de salir. Dejar de elegir la ropa para esconderlos. Dejar de preocuparme por las fotos. Este sérum me ayudó a recuperar un montón de pequeñas libertades que ni siquiera sabía que había perdido.

    Florencia, 38 años · Neuquén

  • Antes y despues a los 6 usos

    ★★★★★

    Una inseguridad que terminó afectando incluso la forma en que guardaba y compartía mis recuerdos.

    Me encantaba una foto que me habían sacado hasta que vi mis brazos. La terminé dejando guardada. Me di cuenta de que hacía eso constantemente: elegir fotos según cómo se veía mi piel. Ahora siento que la textura está mucho mejor y ya no pienso tanto en esconder los brazos.

    Lucía, 26 años · Mar del Plata

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